Periimplantitis: tipos y fases de tratamiento para curar esta enfermedad que afecta a los implantes

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Los implantes dentales son toda una revolución… pero no un milagro. Aunque su tasa de supervivencia es cercana al 100 %, pueden presentar problemas y existe un pequeño porcentaje que fracasa. Uno de los motivos son las enfermedades periimplantarias, que se dividen en mucositis y periimplantitis y afectan a más de la mitad de los pacientes con implantes hasta el punto de poder llegar a perderlos. Vamos a contarte todo sobre las periimplantitis, desde cómo reconocerlas hasta cómo tratarlas, pasando por las claves para prevenirlas.

¿Cuál es la definición de periimplantitis?

 La mucositis periimplantaria es la primera de las fases de la enfermedad periimplantaria. Si no se trata, puede progresar a periimplantitis. Ambas fases tienen sus propios síntomas y consecuencias:

Tipos de periimplantitis
  1. Mucositis periimplantaria. En esta primera fase, las encías aparecen inflamadas alrededor del implante, se ven rojas y sangran con facilidad. Sus consecuencias son reversibles si se toman las medidas adecuadas.
  2. Periimplantitis. Si la mucositis no se trata, se suman la destrucción de hueso, secuelas estéticas (como la recesión de encía) y la posible pérdida del implante. Según las estadísticas, las periimplantitis las desarrolla uno de cada cuatro portadores de implantes.

Causas de la periimplantitis y factores de riesgo

Las enfermedades periimplantarias son un proceso inflamatorio causado por la acumulación de bacterias en torno al implante. Sus principales factores de riesgo son:

  • Mala higiene oral, que está relacionada con una alta prevalencia de la enfermedad.
  • Periodontitis no tratada. Las personas con encías enfermas, sin tratar, tienen mayor riesgo de desarrollar periimplantitis.
  • Tabaquismo. El tabaco compromete seriamente la durabilidad de los implantes, ya que disminuye el aporte sanguíneo al hueso, la encía y la mucosa que los rodean, haciendo que la capacidad de reparación y defensa se reduzca considerablemente.
  • Diabetes no controlada. Los pacientes diabéticos con un mal control metabólico tienen un mayor riesgo de fracaso en el tratamiento con implantes.
  • Otros factores. La superficie y posición del implante, el consumo de alcohol, factores genéticos o enfermedades como el hipotiroidismo son también elementos que debemos tener en cuenta en la aparición o desarrollo de mucositis y periimplantitis.

Fases del tratamiento de la periimplantitis

El tratamiento de las periimplantitis es similar al de las enfermedades periodontales (gingivitis y periodontitis). Aunque la terapia variará según el estadio en el que se encuentre la enfermedad y las características del paciente, podemos hablar de tres fases:

  1. Fase de descontaminación o desinflamatoria. En ella eliminamos las bacterias para detener la inflamación de los tejidos alrededor del implante y te enseñamos a realizar una buena higiene bucodental para evitar que se acumule la placa bacteriana. Adicionalmente, podemos recurrir al uso de colutorios antimicrobianos (clorhexidina) para mejorar los resultados obtenidos.
  2. Fase correctiva. Si la enfermedad sigue avanzando a pesar de aplicar la primera fase, iniciamos esta segunda, en la que suele ser necesario un tratamiento quirúrgico. El objetivo es detener la enfermedad y, en algunos casos, recuperar el hueso perdido, así como corregir las secuelas mucogingivales en la medida de lo posible.
  3. Fase de mantenimiento. Consiste en un tratamiento preventivo personalizado para asegurar el éxito del implante a largo plazo.

¿Cómo prevenir la periimplantitis?

Los implantes dentales o “tercera dentición” son una segunda oportunidad para recuperar la sonrisa, pero esto no quiere decir que podamos despedirnos de nuestro cepillo de dientes y del dentista; significa que tenemos una segunda oportunidad para enmendar lo que antes no estábamos haciendo del todo bien.

  • Elige un buen profesional para el tratamiento con implantes. El diseño de la prótesis, los materiales y la cirugía del implante son muy relevantes, por lo que debes seleccionar minuciosamente en manos de quién vas a ponerte. Es crucial, además, que seas informado previamente sobre las complicaciones que pueden darse en el tratamiento de implantes, puesto que, una vez colocados, el éxito a medio y largo plazo va a depender en buena medida de ti y de cómo hayas sido instruido en técnicas de higiene oral.
  • Sigue un programa de mantenimiento personalizado. Una falta de seguimiento tras la colocación de los implantes está relacionada con una mayor incidencia de periimplantitis. Por ello, tu dentista evaluará cuál es tu perfil de riesgo y, en consecuencia, te propondrá una frecuencia de revisiones periódicas adaptada a tu caso concreto.

En definitiva, los implantes se parecen mucho a los dientes naturales, incluso a veces los superan, pero no son milagrosos en sí mismos. Para que lo sean, debes poner de tu parte y cuidarlos como si fueran naturales.

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